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viernes, 14 de junio de 2013

Corazon y de Padre Corazon de Hijo



devocional_padres¿Cuántos de nosotros hemos sentido el anhelo de ser padres? ¿Quienes hemos tenido esa chispa que brota en el corazón por el deseo de tener hijos al ver una familia caminando con sus niños?
Pero para poder tener un corazón de padre hay que tener primero un corazón de hijo.

En Proverbios 4:1, 3 dice: “Oíd, hijos, la enseñanza de un padre; estad atentos para adquirir entendimiento. Pues yo también fui hijo de mi padre.”
Para poder darles a nuestros hijos buenos consejos y enseñanzas, primero hay que aprender a recibirlas de nuestros padres.

Para poder dar amor a los hijos que anhelamos tener algún día, primero hay que aprender a recibir amor de nuestros padres y de los que nos rodean, aún cuando sea difícil y tengamos que abrir nuestro corazón.

Si como hijos escuchamos las palabras sabias de nuestros padres, nuestros hijos escucharán también las nuestras.

Si como hijos valoramos y disfrutamos el tiempo con nuestros padres, nuestros hjos también le darán valor al pasar tiempo con nosotros.

Si aprendemos a recibir reprensión y castigo de nuestros padres, nuestros hijos aprenderán a dar fruto de obediencia.

Si tenemos el corazón de un hijo, podremos dar el cuidado y la protección de un padre.

Si aprendemos a perdonar a nuestros padres, aprenderemos a perdonar a nuestros hijos y amarlos en todo tiempo.

Si hoy buscamos el calor y la armonia en nuestra familia, amigos, seres queridos, nuestros hijos buscaran el calor en nosotros como padres.

Si hoy le damos prioridad en nuestra vida a Dios como nuestro padre, nuestros hijos también tendrán a Dios como prioridad.

Si tu anhelo es tener hijos, confía en Dios, y Él hará, pero primero honra a tu padres con todo tu corazón. (266)


6 Respuestas a “Corazón de Padre y Corazón de Hijo”

jueves, 13 de junio de 2013

Amigo de Dios



devocional_amigodeDiosLa palabra de Dios nos muestra que Dios era amigo de Abraham. También nos muestra que Dios es nuestro amigo. Pero lo fascinante es que dice que Abraham era amigo de Dios. ¿Qué significa ser amigo? Ser amigo no sólo es una definición de varias palabras; ser amigo se demuestra por medio de las circunstancias. Ser amigo es de hechos, no de palabras.

El que Dios sea nuestro amigo significa que:
El es fiel, nunca nos abandona y está ahí cuando lo necesitamos. Nunca nos defrauda.
¿Pero nosotros le somos fieles a Él? La palabra de Dios dice; “…En lo poco fuiste fiel, en lo mucho te pondré. Entra en el gozo de tu Señor…” ¿Le somos fieles solamente cuando tenemos problemas y enfermedades? ¿O también cuando nos va bien? La fidelidad, la gracia, el amor y la misericordia de Dios son infinitas.

Nunca dudes de su fidelidad. Él siempre va a estar contigo. Nunca te va a desamparar. “No temas, porque yo estoy contigo. No desmayes porque yo soy tu Dios que te esfuerza. Siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” Isaias 41:10
“…Se fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida…”.
Los amigos te pueden decepcionar. Los amigos te pueden dar la espalda cuando más los necesitas. Pero Jesucristo nunca te dará la espalda. Al contrario, Él está con los brazos abiertos diciéndote: “…Ven a mi, yo soy tu Salvador…”.

El que Dios sea nuestro amigo, también significa que Él nos dice cómo es, cómo piensa, nos describe su personalidad y su escencia. El nos platica, nos cuenta acerca de si mismo. Un amigo, un verdadero amigo siempre se va a abrir y te va a contar acerca de él. No un conocido, porque los conocidos solo te dicen lo superficial. Dios confía en ti, y por eso te revela por medio del Espíritu Santo acerca de Él. Podrás pasar toda tu vida y nunca llegarás a conocer completamente a Dios porque día a día aprendes nuevas cosas de Él que llenan tu vida. Un amigo confía en ti y te cuenta cosas suyas.

¿Pero le cuentas cosas tuyas a Dios? ¿Le platicas cómo eres, qué es lo que piensas, que sientes. ¿Le cuentas a Dios por lo que estás pasando? ¿Le dices de cómo te fue este día o cómo te fue durante la semana? ¿Estás siendo tú amigo de Dios? Él quiere y anhela que tú también confíes en Él y que seas amigo de Él así como lo fue Abraham.
Por medio de la oración le platicamos a Dios de nosotros.

En vez de usar un diario y escribir todo acerca de ti, ¿por qué mejor no se lo dices a Dios?
ÉL SÍ TE VA A ESCUCHAR. Un papel no. ¿Quiéres conocer a Dios? ¿Quiéres saber cómo es ese amigo Fiel y Verdadero que es Jesucristo? La biblia dice y te muestra al verdadero Dios.

Un amigo siempre te va a decir la verdad, aunque te duela.

La palabra de Dios es verdad. La palabra de Dios “…Es como espada de dos filos que penetra el alma y el espíritu…” Es la verdad que te dice por dónde vas y te muestra el verdadero camino. Jesucristo es el camino, la verdad, y la vida. Nadie llega a Dios sino por Él. Dios te dice la verdad. ¿Por qué no le dices tú también a Dios cuál es la verdad en tu vida? Por qué no le dices que la verdad es que lo necesitas, dile que verdaderamente por ti mismo y por tus propias fuerzas ya no puedes solo, que necesitas de Él, de su amor y su perdón. Dile que la verdad es que… Él es tu única esperanza.

Un amigo se puede pasar hasta la cocina y abre el refri. ¿Por qué no haces lo mismo?
Dios también tiene un refri, y bien grande !! =) para todos !!! Un refri lleno de bendiciones, de alimento para tu alma y espíritu. Pásate hasta la cocina !!! Ten confianza y toma de todo lo que Él quiere darte para suplir tus necesidades.

El que Dios sea tu amigo significa que: Él siempre te ayuda.
Cuando necesites, Él siempre va a estar ahí. Como dicen,
“Te tira una esquina”. Dios es más grande que los problemas. Aún en medio de la tormenta Él te sostiene. “Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza; nuestro pronto auxilio en la tribulación”. Él siempre te va a dar la mano. Si confías y permaneces en Él, Él concede las peticiones de tu corazón.

De que Dios te ayuda, no hay duda, porque Él es tu amigo.
¿Pero tú también pones de tu parte? El dice que la mies es mucha y que los obreros son pocos.. ¿Vas tu a la mies? Él quiere que tú compartas de su palabra con los demás. Que así como Él te ayuda en tus necesidades, tú ayudes a otros que también tienen necesidad de Jesucristo. Necesidad de oír de su amor; que necesitan de su perdón y salvación. Nos dice: “Por cuanto a uno de estos ayudaste, a mi también ayudaste”…

Él es nuestro amigo fiel. Busquemos también a Dios como nuestro mejor amigo y seamos amigos de Él en todo tiempo. (278)

martes, 30 de abril de 2013

Un libro peligroso


"La historia sin fin" (1984) cuenta la historia de un niño llamado Bastian, al comienzo de la película el huye de un grupo de matones de su colegio que lo persiguen por las calles de la ciudad, escapando entra en una librería donde se encuentra con un libro por demás extraño titulado precisamente "La historia sin fin". El dueño de la tienda advierte a Bastian acerca del peligro de leer ese libro...._¿Qué sabes tú de libros? le dice,¿Has leído alguna vez algo? lo mira con desdén.
_Claro que sí, He leído muchos libros....dice bastian frunciendo el entrecejo.
_Pero mientras los leías...¿Te convertías en el protagonista? Fuiste Robinson Crusoe naufragando en una isla desierta...o el capitán Nemo navegando las profundidades de los siete mares?
_Sí, pero al terminar siempre vuelvo a ser el mismo niño, puedo convertirme en quien yo quiera al leer, pero al fin y al cabo, al terminar  vuelvo a ser el mismo de siempre...sólo son libros...
_Precisamente, este es distinto a todos los demás, no es uno de tus aburridos libros, nunca debes leer este libro sin estar preparado porque una vez que te introduzcas en sus páginas nunca volverás a ser el mismo...
El bibliotecario se da la vuelta y Bastián toma el libro huyendo con él..cuando regrese ya no será la misma persona... 

La biblia es el libro viviente, nadie que se haya introducido en sus páginas con el verdadero deseo de oír su voz ha vuelto a cerrarlas siendo la misma persona, ella te hablará, te llamará, cautivará tus pensamientos, no importa quien seas a los ojos del mundo, no importa que te hayan hecho o que hayas hecho o cuan insignificante te sientas, importa lo que Dios quiera hablarte, lo que quiera hacer contigo, si decides abrir este libro ya nunca volverás a ser igual, como el joven Bastián se convirtió en el héroe de su historia, tu vida se convertirá en toda una aventura, ella te hará entrar en crisis, te hará crecer, te hará enfrentar tus miedos, pero sobre todo te llevará ante los pies de tu creador, el dueño de esa voz que te habla a través de este libro tan único, dale hoy una oportunidad de que tu vida sea transformada, atraviesa todo lo que te impedía creer,  hay algo grande para los que se acercan con fe, para los que creen que han sido destinados a algo más que vivir de regalo,  deja que la biblia te hable hoy lo que Dios quiera que oigas....


Hace mucho tiempo, en un barrio más de una provincia más, abrí las páginas de este libro y ya no volví a ser igual...La biblia es un libro peligroso, los desafíos más grandes te esperan en sus páginas pero también la más grande historia de amor...

 

jueves, 25 de abril de 2013

Puertas grandes, bisagras pequeñas

 


El hombre caminaba cansado, la siguiente puerta que tocaría no sería para intentar vender otro de sus libros, hoy no fue un gran día, los que conocen la venta callejera saben que hay días buenos y días donde se acaricia la idea de cambiar de trabajo, hoy no es un día de los buenos, hoy sólo quiere regresar a casa a pensar cómo hará para costearse los gastos de la carrera de medicina, pero la insoportable sed lo obliga a tocar una última puerta.

Lo recibe una señora mayor con una sonrisa muy afable, todo lo que pide es un vaso de agua, la señora asiente, se retira y al regresar trae en su mano un vaso de leche y una galleta. ¿Por qué me lo dió? se pregunta el hombre, todo lo que pedí fue un vaso de agua ¿Por qué me lo dió?

Pasan diez años y la señora contrae una enfermedad que requiere una operación muy costosa. Muy a pesar suyo debe entrar al quirófano y aunque la operación es realmente exitosa ella no puede dejar de pensar cómo hará para afrontar los gastos de su intervención. Finalmente la factura llega,  y cual no será su asombro al leer en grandes letras rojas: pagado hace diez años con un vaso de leche y una galleta, firma: el doctor.

"Y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos." Mateo 5.41 Estas palabras de Jesús reflejan lo que la mujer hizo, ella transitó el nivel de la milla extra, no podía saber qué puerta estaba tocando, no pudo percibirlo, sin embargo una de esas pequeñas acciones, la de traer a un hombre sediento un vaso de leche cuando el solo pidió un vaso de agua era una puerta grande.

Las puertas grandes giran sobre bisagras pequeñas.

No pierdas oportunidad para hacer más de lo que se espera de ti. En el antiguo testamento una ley romana obligaba a los judíos a llevar la armadura de un soldado romano por una milla si este se hallaba cansado para cargarla por sí mismo. Los judíos acudieron a Jesús buscando una solución a este yugo, sin embargo Él los desafió a ir más allá, ¿los obligan a cargar por una milla?, bueno carguen por dos.

Practica este principio y edificarás lealtad de otros hacia ti. Las grandes oportunidades por lo general se esconden detrás de pequeñas acciones. El alcance de tu vida depende de ti.

 

miércoles, 10 de abril de 2013

Corazones Heroicos


En el libro de jueces se relata la historia de Gedeón y una nación asolada por sus enemigos, la biblia cuenta cómo Israel era asolada por los pueblos de Madián y Amalec: "Y acampando contra ellos destruían los frutos de la tierra[...] y no dejaban qué comer en Israel[...], venían a la tierra en gran multitud como langostas[...] así venían a la tierra para devastarla."  La nación empobrecía y sus habitantes huían a los montes para refugiarse en las cuevas. En este contexto, un hombre se había quedado atrás con el objetivo de almacenar alimento para que la población no muriese de hambre. Quiero que lo veas de este modo, un solo hombre recogía lo que podía de la cosecha para que otros tuvieran qué comer, fue el último en dejar el terreno cuando ya el resto se habían ido, sabía que muy pronto la cosecha volvería a desaparecer a manos de los invasores, sin embargo esta vez intentó cambiar el resultado, al menos mínimamente.

Dios intervino en la historia buscando a un hombre valiente que pudiese hacer frente al gigante que estaba empobreciendo a la nación, El enemigo principal ni siquiera eran los madianitas o los amalecitas, era el desánimo, el fracaso que se reiteraba una y otra vez. Trata de ponerte en su lugar, sembraban durante meses con la expectativa de una gran cosecha pero vez tras vez mirando al horizonte veían avanzar al enemigo, Refugiarse fue la opción fácil, para un pueblo molido en su espíritu no queda luchar, no les pidas que se esfuercen una vez más, sólo quieren que alguien les devuelva la esperanza y allí estaba un hombre, no era un soldado, sólo alguien que creyó que podría pelear un round más a pesar de conocer el resultado, éso captó la atención de Dios y el resto es historia conocida, Gedeón pasó a la historia como un héroe de la biblia, su rótulo fue "esforzado y valiente".

La definición de valentía que la biblia da no tiene que ver con el número de tus triunfos, sino con una pequeña cantidad de fe para intentarlo de nuevo aunque tu espíritu este llegando al punto de quiebre y sólo quieras desistir. Tal vez seas una madre soltera peleándote con la vida para que tus hijos sean hombres y mujeres de bien, quizá estas luchando contra la enfermedad que llegó un día y se instaló en tu casa, quizá eres de aquellos que luchan por la santidad, por ser buenos esposos en un mundo donde la infidelidad es moneda corriente, luchas con la incomprensión, la soledad, quizá el desánimo ha drenado tus fuerzas... Es en este punto donde Dios desea recordarte que él no te ha abandonado y para él eres de los valientes que transforman su realidad día a día, corazones heroicos con la capacidad de llegar a su destino porque nunca se rindieron.

Lord Alfred Tennyson, gran poeta inglés, definió a los hombres y mujeres que luchan en unas pocas estrofas magistrales: "Aunque mucho se ha gastado, mucho queda aún, y si bien no tenemos ahora aquella fuerza que en los viejos tiempos movía tierra y cielo, somos lo que somos: corazones heroicos de parejo temple, debilitados por el tiempo y el destino, mas fuertes en voluntad para esforzarse, buscar, encontrar y no rendirse."

lunes, 1 de abril de 2013

Las migajas de la cosecha


En su primer capítulo el libro de Rut nos relata el incidente. La familia de Noemí parecía tenerlo todo para ser feliz, sin embargo una hambruna inesperada los sorprende en su propia tierra. La Biblia dice que la familia tomó una decisión radical: se mudaron a las tierras de Moab para sobrevivir al hambre. Las escrituras no nos arrojan demasiada luz en cuanto a los detalles de lo que ocurrió a partir de la mudanza, pero lo cierto es que inesperadamente, en tierras ajenas, Noemí pierde a su esposo y a sus dos hijos, «quedando así la mujer desamparada de sus dos hijos y de su marido» (Rut 1.5). En apenas cinco versículos la Biblia nos expone una tragedia; una buena familia que se desintegra injustamente. Pero aún hay algo más sorprendente. La mujer se entera de que Dios había visitado la tierra de la cual había emigrado junto a su familia, «porque oyó en el campo de Moab que Jehová había visitado a su pueblo para darles pan» (Rut 1.6).

Quiero que trates de identificarte con la historia. Al igual que Noemí estás esperando el cumplimiento de una promesa en tu desarrollo silencioso, en tu carpintería personal. Sabes que en cualquier momento Dios puede elevarte a la plenitud de tu ministerio, pero te estás poniendo nervioso. «No debería tardarse tanto», dices un tanto ansioso. Sabes que tienes que permanecer siendo fiel en las cosas pequeñas y aparentemente intranscendentales, pero el «hambre ministerial» se está haciendo sentir. Desearías hacer algo más que estar en silencio, pero solo tienes una visión que tienes que cuidar.

Ya no abundan las palabras proféticas, ni las proposiciones ministeriales, ni las sensaciones místicas, solo estás soportando esa aparente «hambruna espiritual». Hasta que te hartas de la carpintería y decides moverte; te mudas. Alguien te susurra que hay un lugar donde «se come bien»; un sitio donde puedes recibir tu certificado sin rendir el examen. La oferta parece tentadora. Puedes sortear la materia de la espera. Una iglesia donde sí valoren tus dones; otra organización donde no tengas que ir a un seminario para ser pastor; una congregación donde agradezcan tus esfuerzos; un lugar donde puedas desarrollarte como líder. Parece una buena decisión, pero los resultados son patéticos.

Noemí lo pierde todo por haberse movido de su lugar. Ahora no tiene esposo, ni hijos, solo dos nueras de las cuales una sola le será fiel.

La Ley de Dios estipulaba que al recoger la cosecha las familias no debían segar a fondo, a fin de dejar un poco para las viudas y los huérfanos. Así que Noemí regresa a su lugar de origen para recoger las migajas de la cosecha. Pudo haberlo tenido todo, pero no estuvo allí cuando Jehová visitó la tierra y les dio el pan. Hay un momento, un segundo en los tiempos divinos, donde el Señor te visitará con los planos completos de tu vida y tu ministerio. No te hablo del bautismo en el Espíritu Santo, sino de un toque de la presencia de Dios; y lo único que se te pide es que estés en el lugar correcto, a la hora indicada.

 

viernes, 29 de marzo de 2013

Un grito de triunfo

 


Hace poco leí sobre Aron Ralston, un excursionista que quedó atrapado solo en el fondo de un remoto cañón. Con escasas posibilidades de que lo encontraran y casi sin fuerzas, tuvo que tomar medidas drásticas para sobrevivir. En un momento de dolor insoportable, dio un grito agónico y de triunfo, ya que se había liberado y tendría la posibilidad de escapar y seguir viviendo.

Aquellos que presenciaron la crucifixión de Jesús vieron sus horas de agonía y lo oyeron clamar en alta voz: «… consumado es…», mientras entregaba su espíritu (Juan 19:30). Sus últimas palabras desde la cruz no fueron una exclamación de dolorosa derrota, sino un grito de triunfo, porque había completado todo lo que el Padre lo había enviado a hacer.

Cuando Jesús murió, participó de todo lo que nosotros debemos experimentar. Pero mucho más allá de eso, hizo lo que ninguno de nosotros puede hacer: pagó el precio por nuestros pecados, para que podamos ser perdonados y tener vida eterna por medio de la fe en Él.

«Consumado es» fue el grito de victoria del Señor Jesucristo, porque ahora, a través de Él, podemos escapar del poder del pecado, vivir y ser libres.

Gracias al sacrificio del Señor por nosotros y su victoria sobre el pecado, podemos llamar este día Viernes Santo.


Jesús murió para que nosotros vivamos.


 

domingo, 24 de marzo de 2013

Demasiado pesado



Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. —Mateo 11:28

Cuando encendí mi automóvil en las oscuras horas de la mañana, observé el indicador del cinturón de seguridad en el tablero. Revisé si la puerta estaba bien cerrada y volví a abrochar mi cinturón, para hacer una prueba, pero la luz seguía encendida. Entonces, después de pensar un poco, extendí el brazo y levanté mi bolso del asiento del acompañante. La luz se apagó.

Por lo visto, el teléfono móvil, unas pocas monedas, un libro de tapa dura y el almuerzo que había puesto en mi enorme cartera equivalían al peso de un pequeño pasajero… ¡y se había activado el sensor!

Si bien puedo vaciar fácilmente un bolso, hay otros pesos más difíciles de descartar. Esas cargas de la vida generan un espíritu apesadumbrado.

Aunque la carga que nos abruma se compare con la culpa que consumía la mente de David (Salmo 32:1-6), el miedo que experimentó Pedro (Mateo 26:20-35) o la duda que tenía Tomás (Juan 20:24-29), Jesús nos invita a entregarle todo a Él: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar» (Mateo 11:28).

No estamos hechos para llevar solos las cargas. Cuando se las pasamos a Aquel que desea llevarlas por nosotros (Salmo 68:19; 1 Pedro 5:7), Él las reemplaza por perdón, sanidad y restauración. No hay carga demasiado pesada para Cristo.


Entrégale todas tus pesadas cargas a Dios.


 

martes, 26 de febrero de 2013

Tu autorretrato interior

lectura bíblica: Jeremías 31:3
Con amor eterno te he amado; por tanto, te he prolongado mi misericordia. Jeremías 31:3

Tema para comentar: ¿Cuál es la foto más fea, espantosa y horrible de ti? ¿Puedes describirla? ¿O ir a encontrarla? Ahora explica: ¿Por qué te disgusta tanto?
Es muy probable que la foto que más te disgusta es una foto escolar o la foto en tu cédula de identidad. Preferirías que te arrojaran en un pozo lleno de arañas a que alguien viera esa foto.
Lo que no sabías es que al fotógrafo de la escuela y al de la jefatura de policía les pagan para que obtengan la peor foto posible de ti. En serio. Bueno, quizá no. Pero aférrate a esta buena noticia: Esa foto no se parece para nada a lo que realmente eres.
Este es el porqué. ¿Sabes que llevas otra foto de identificación personal, una que es mucho más importante que cualquier foto en tu bolsillo? Es la foto de ti mismo que tienes en tu mente, tu concepto de quién eres. Al igual que tu foto de identidad, tu autorretrato interior puede o no representar exactamente a tu verdadero yo. Pero a diferencia de tu foto de identidad, es el único que tienes.
Toma a Alejandro, por ejemplo. Creció en un hogar difícil. El mensaje principal que escuchó al crecer era: “Alejandro, nunca haces nada bien”. ¿Era ese un retrato exacto de Alejandro? ¡No! Es cierto que hay algunas cosas que Alejandro no hace bien, como cualquiera de nosotros. Pero decir que no puede hacer nada bien es odioso. No obstante, ese mensaje estaba grabado en su corazón, y ese es el autorretrato que lleva dondequiera que va.
En cambio, el retrato que Teresa tiene de sí misma es digno de ponerse en un marco. Creció en un hogar donde era querida, siendo educada por padres cristianos cariñosos. Aprendió de chica que era una creación única, muy amada, de Dios. Como resultado, se está desarrollando segura —pero no orgullosa— de lo que vale para Dios y los demás.
Tu meta no es convertirte en Teresa. Es obtener el verdadero concepto que Dios tiene de ti, un concepto que capta tu verdadera identidad como hijo de Dios.
No importa cómo te ves a ti mismo en el presente, esta verdad puede empezar a dar forma a tu autorretrato para que sea un retrato más fiel de quién eres. Jeremías 31:3 dice que Dios te ama eternamente. Así es. Dios se compromete a amarte para siempre. Personaliza ese versículo: “Dios me ama eternamente, y por su amor me acerca a él”. ¿No te encanta ese retrato?
PARA DIALOGAR: ¿De qué modo el concepto que Dios tiene de ti capta quién eres realmente?
PARA ORAR: Señor, ayúdanos a ver tu verdadero concepto de nosotros.
PARA HACER: Recuérdales hoy a los miembros de tu familia que pueden descubrir quiénes realmente son insertando sus respectivos nombres en Jeremías 31:3.

martes, 29 de enero de 2013

Amigos en un mundo de dolor

Lectura bíblica: 2 Corintios 1:3–7

Con la consolación con que nosotros mismos somos consolados por Dios, también nosotros podemos consolar a los que están en cualquier tribulación. 2 Corintios 1:4


Esta es una noticia penosa: observa a cualquier grupo de chicos y verás dolor. Es casi una garantía que verás a algunos luchando con amistades rotas, una enfermedad grave, la muerte de un amigo o de un ser querido, o una situación tensa en casa. Puedes estar seguro de que enfrentan las pérdidas y los desengaños del diario vivir: obtienen una mala calificación, pierden un libro que hay que devolver a la biblioteca o son excluidos de un equipo.
Entonces, ¿qué puedes hacer para aliviar el dolor y el sufrimiento?
Vas por el camino correcto si se te ocurren cualquiera de estas ideas: Estoy listo para ayudar cuando me necesiten. Puedo decir palabras alentadoras. Puedo orar por mi amigo. Puedo ser bondadoso con los que me rodean. Puedo mostrarle a mi amigo pasajes bíblicos que le serían de ayuda.
Todas estas respuestas son magníficas. No obstante, Dios te puede usar aun de otra manera más para aliviar el dolor o problema de un amigo que sufre. Quizá podrás captarla mejor por medio de esta ilustración:
Supongamos que te encanta tu patineta. No obstante, un día compruebas la ley científica más básica: Lo que sube tiene que bajar. Y aunque vuelas por el aire cuando llega el momento de dar el salto y quedas suspendido tres segundos enteros, te caes al suelo como un plomo.
Elige: Cuando tu mejor amigo corre a tu lado para animarte, ¿cuál de las siguientes acciones te harían sentir mejor?

(a)      Tu amigo se queda dormido mientras estás hablando.
(b)      Tu amigo te dice qué tonto fuiste, y qué tonto es andar en patineta.
(c)      Tu amigo se pone furioso y amenaza hacerle juicio al tipo que te vendió la patineta.
(d)      Tu amigo te escucha atentamente, y después te dice algo como: “Siento mucho que te haya sucedido esto. Siento mucho que estés dolido. Aquí estoy para lo que me necesites, amigo”.


Si escogiste la última opción, tienes una buena idea de cómo Dios te quiere incluir en consolar a un amigo dolido. Romanos 12:15 nos anima a compartir el dolor de los que se sienten tristes.
Cuando te identificas con el dolor y sufrimiento de un amigo —diciendo cosas afectuosas y rodeándolo de cariño— Dios reduce milagrosamente el dolor de tu amigo. Y eso es hacer algo como lo hubiera hecho Jesús.
PARA DIALOGAR: ¿Quién a tu alrededor está sufriendo? ¿Qué puedes hacer al respecto?
PARA ORAR: Señor, danos oportunidades para aliviar la tristeza de otros por medio de compartir su dolor.
PARA HACER: Observa a toda esa gente alrededor tuyo que está sufriendo. Planea ayudar hoy a alguien ofreciéndoles consuelo.


McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

lunes, 21 de enero de 2013

El valor de la disciplina

Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad. 1 Timoteo 4.7

Existe una tendencia en nosotros a hablar más de lo que practicamos. Creemos que hablar de lo importante que es tener una vida de oración es casi lo mismo que orar. Creemos que exhortar y animar a los hermanos a que compartan su fe con otros, es lo mismo que hacerlo. Creemos que exaltar las virtudes del estudio cuidadoso de la Palabra, es lo mismo que tomar tiempo para meditar en ella. Y ¿quién más expuesto a este peligro que nosotros los pastores, los que nos dedicamos a la enseñanza y a la proclamación de las verdades eternas de Dios?
Pablo reconocía esta debilidad en los líderes, especialmente entre los más jóvenes. Por eso, anima a Timoteo a que su vida cristiana no consista en palabras. Esta exhortación, que parece haber preocupado seriamente al apóstol, la reitera siete veces en sus dos cartas al joven pastor. Su mensaje es claro: «no te enredes en las muchas palabras, porque ¡la vida espiritual no pasa por ese lado!» El apóstol ya había señalado en su primera carta a los Corintos que «el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder» (4.20).
¿Qué alternativa le propone? El de la disciplina.
Es interesante notar que la palabra que usa es la misma de la cual nosotros derivamos el término «gimnasia». En otras palabras, Pablo está animando a Timoteo a que haga gimnasia para mantenerse en buen estado en su vida espiritual. La gimnasia de la que habla, claro, no es de ejercicio físico, aunque aclara que esta también tiene provecho. La gimnasia que él propone, sin embargo, es la de aquellas disciplinas que abren la puerta para mayor intimidad con Dios: la adoración, la lectura, la oración, el ayuno, la soledad, el silencio, etc.
Muchos de nosotros tenemos vidas disciplinadas. Pero nuestra disciplina está mal dirigida. La gastamos en gran cantidad de actividades públicas porque son las que, en última instancia, mayores satisfacciones nos dan. Estas actividades, no obstante, no abren nuestras vidas al trato profundo del Señor. Es lo que hacemos cuando estamos solos, que marca la diferencia de lo que somos cuando estamos en público.
La excelencia en cualquier emprendimiento en esta vida tiene un precio. El músico que aspira a ser extraordinario, no puede descansar meramente en su talento. Debe pasar horas y horas practicando todos los días. El deportista que aspira a llegar a lo más alto del podio, debe dedicar largas horas al entrenamiento todos los días. De la misma manera, los que aspiramos a lograr un grado de excelencia en nuestra vida espiritual debemos estar dispuestos a hacer los ejercicios necesarios para cultivarla.


Para pensar:
Dice el evangelista que Cristo tenía por costumbre «apartarse a lugares solitarios para orar». ¿Podría hacerse la misma observación de su vida? ¿Si tuviera que medir su pasión por la vida espiritual, que puntaje se daría? ¿Cuáles son las dificultades y obstáculos que más han interferido con su deseo de hacer «gimnasia» en su vida espiritual? ¿Qué pasos concretos puede tomar para crecer en este aspecto de su vida?

martes, 15 de enero de 2013

Construir con sabiduría

Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y destruir, para arruinar y derribar, para edificar y plantar. Jeremías 1.10

Un gran sector de la iglesia ha creído que la propuesta del Cristianismo es la de hermosear la vida que poseemos. De esta manera, la persona que llega al arrepentimiento y se incorpora a la Iglesia del Señor frecuentemente experimenta modificaciones muy leves en su vida. Aun después de muchos años de andar en el camino encontramos que son pocas las cosas que lo diferencian del hombre de la calle.
La misión que el Señor le da al profeta Jeremías, descripta en términos tan gráficos en el texto de hoy, nos muestra que el ministerio involucra un cambio mucho más dramático y profundo de lo que pensamos. Dios no está en el negocio de emparchar vidas, de hacerles una reparación mínima para que puedan luego continuar funcionando dentro del reino. Antes de que se pueda producir la tarea de edificación, debe ser removido todo aquello que no sirve. De esta manera, la tarea del profeta incluía la parte negativa del proceso de reconstrucción, que era la de arrancar, destruir, arruinar y derribar. Note usted lo radical y terminante de estos términos. Usted no destruye ni arruina aquello que tiene intención de volver a usar. Usted solamente arranca y derriba aquello que ya no le sirve más.
Creo que muchos pastores se sienten frustrados porque están involucrados en proyectos donde pretenden darle una «lavada de cara» a cosas que, en su esencia, están podridas. Son muchas las técnicas y metodologías del mundo que hoy nos venden los expertos del crecimiento de la iglesia, la gran mayoría de las cuales ni siquiera han sido adaptadas a la iglesia, sino simplemente transferidas tal cual existen en el mundo empresarial. Muchos son los cristianos que quieren retener todas las comodidades y modalidades del mundo, mientras viven una vida espiritual predecible e insulsa. Muchas son las congregaciones que dan testimonio de tener más en común con los ciudadanos de este mundo que con los del reino. Aunque usemos pintura de la más blanca para tornar en presentables estas cosas, su esencia no puede ser redimida. El único destino adecuado para ellos es el de la destrucción.
Seguramente a esto apuntaba Jesús cuando dijo que «Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo, pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo» (Lc 5.36). El principio que señala es claro: llega un momento en que el vestido viejo está tan desgastado que no vale la pena repararlo. La solución es tirar el vestido viejo y guardar el paño nuevo para otra cosa.

Para pensar:
El apóstol Pablo señala, en Romanos 6.4, que «somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva». Nuestro destino espiritual cuando llegamos a Cristo no es el «taller de chapa y pintura». Es la muerte. Solamente de la muerte se puede obtener una vida nueva.

sábado, 5 de enero de 2013

La fuerza del gozo



No os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza. Nehemías 8.10

El camino hacia la reconstrucción de los muros de Jerusalén había estado repleto de obstáculos. El pueblo tuvo que luchar con rumores, con divisiones, con oposición y con fatiga. En más de una ocasión habían sentido el fuerte deseo de desistir de la tarea que tenían por delante, la tentación de «tirar la toalla».
Un panorama tan duro es más que propicio para el desánimo, tierra fértil para que el agobio se instale en nuestros corazones y andemos con el semblante triste y abatido. Estas son las respuestas normales del alma a situaciones donde la adversidad parece no tener fin. Jesús mismo, frente a la inminencia de la cruz, comenzó a entristecerse y a angustiarse, confesando: «Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo» (Mt 26.37).
El líder sabio no se engaña a sí mismo en cuanto a sus verdaderos sentimientos. Sin embargo, sabe que estos sentimientos deben ser tratados inmediatamente para no afectar su vida espiritual. Jesús no perdió tiempo en convocar a sus tres amigos para que le acompañaran mientras oraba. Sabía que la tristeza que se instala en forma permanente en nuestras vidas afecta profundamente la manera en que vemos y hacemos las cosas. Nos lleva a actitudes negativas y de desesperanza; nos invita a que dejemos de luchar, porque comenzamos a creer que nuestra situación no tiene arreglo. Nos conduce indefectiblemente hacia el camino de la depresión, porque nadie puede vivir en forma indefinida con falta de esperanza. El hombre desanimado ya está derrotado, porque ha perdido la voluntad de seguir peleando.
Jesús, al igual que Nehemías, sabía que era esencial reavivar el gozo, que es la fortaleza del hombre espiritual. Su agonía en Getsemaní no terminó hasta que lo había recuperado. Debidamente fortalecido «por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz» (Heb 12.2). Este tipo de gozo no es un sentimiento sino una convicción espiritual. Las circunstancias pueden ser adversas en extremo, pero el gozo viene cuando conseguimos sacar nuestros ojos de las cosas que se ven, y ponerlos firmemente en las cosas que no se ven (2 Co 4.18).
El líder cuyo corazón está lleno de gozo realmente es imbatible, porque su vida está firmemente anclada en las realidades eternas del reino, y no en las temporales de este mundo. Tiene una convicción inamovible de que hay un Dios que reina soberano sobre todas las cosas, y que la especialidad de ese Dios es utilizar la adversidad y la derrota para traer bendición a su pueblo.
No permita que la crisis lo entristezca. Si es necesario, derrame su alma delante de Dios, como Cristo en Getsemaní. Pase lo que pase, recupere el gozo de ser parte de los que vencen. El pueblo que está con usted necesita ver a un pastor que no le tiene miedo a las dificultades, porque sabe que nuestro Padre celestial siempre tiene la palabra final en todas las circunstancias.


Para pensar:
¿Cuál es su reacción normal a las dificultades y a las crisis que se le presentan? ¿Qué pasos toma para remediar los sentimientos de abatimiento y desánimo? ¿Cómo puede cultivar el gozo en forma cotidiana?

jueves, 3 de enero de 2013

La corrección que restaura

PLas mejores imágenes y fotografías de paisajes naturales - The best and free nature landscapesorque el siervo del Señor no debe ser amigo de contiendas, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido. Debe corregir con mansedumbre a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad. 2 Timoteo 2.24–25

Desviarse hacía la derecha o la izquierda es una tendencia natural en el ser humano y nuestra responsabilidad pastoral exige que estemos comprometidos con «apartar de la maldad» (Mal 2.6), a muchos. La manera en que hacemos esta tarea, sin embargo, es un tema que debemos considerar con mucho cuidado.
Pablo recuerda a Timoteo, en primer lugar, que el siervo de Dios no debe ser la clase de persona que se enreda en discusiones inútiles y acaloradas. Esta es una exhortación que el apóstol repite varias veces en sus dos cartas al joven pastor. Tendemos a creer que la verdad penetra el corazón de aquellos con los cuales estamos hablando, por la elocuencia y la vehemencia de nuestros argumentos. Nuestras enérgicas discusiones, sin embargo, frecuentemente delatan una falta de paciencia y amabilidad para con aquellos que ven las cosas de manera diferente que nosotros.
En segundo lugar, Pablo enseña a su hijo espiritual que ha sido llamado a ser sufrido. Esto tiene que ver con la capacidad de saber cuándo es tiempo de callar. Nuestra responsabilidad es advertir y exhortar al cambio, pero no podemos insistir en que la otra persona reciba nuestro consejo. A veces, como pasó con Pedro cuando se le advirtió que iba a traicionar a Cristo, debemos callarnos y dejar que la otra persona prosiga con su necedad. El Maestro repitió dos veces su advertencia; luego, calló. Sabía que sus palabras seguirían trabajando en el corazón de Pedro para producir, a su tiempo, el fruto necesario. El sufrimiento viene cuando sabemos que el otro va a lastimarse y no podemos hacer nada para evitarlo.
En tercer lugar, Pablo advierte que toda corrección debe ser llevada a cabo con un espíritu de ternura. Muchas veces, nuestras correcciones toman la forma de denuncias acaloradas, llenas de ira y condena. Pero el siervo de Dios debe moverse con un espíritu de cariño porque entiende claramente que no es él quien va a producir el arrepentimiento en la otra persona. Posee una profunda convicción de que está en las manos de Dios producir ese cambio en el corazón de la otra persona. La corrección que hace, por lo tanto, es un aporte que debe complementar el trabajo que el Señor está realizando en la vida del otro. De esta manera, el siervo entrega la palabra y descansa, confiado en la obra soberana del Espíritu, cuya función, entre otras, es «convencer al mundo de pecado» (Jn 16.8).
Cuando veamos a alguien en pecado, acerquémonos para dar la Palabra en su medida justa. Que el resto de nuestra energía sea canalizada en hablarle a Dios de lo que estamos viendo en la vida de la otra persona. ¡Seguramente nuestra corrección será mucho más efectiva!

Para pensar:
¿Cuál es su reacción inicial cuando ve a otros en actitudes o comportamientos incorrectos? ¿Qué revela esto acerca de su persona? ¿Qué cosas necesita incorporar a su actitud pastoral para ser más tierno con aquellos que corrige?

viernes, 28 de diciembre de 2012

Evangelio de agresión

Gato montés en su hábitat naturalAl ver esto, Jacobo y Juan, sus discípulos, le dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? Entonces, volviéndose él, los reprendió diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois, porque el Hijo del hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Lucas 9.54–55

El ser humano nunca se ha caracterizado por la capacidad de tolerar a quienes ven las cosas de forma diferente a él mismo. La intolerancia puede degenerar en actos de discriminación en la escuela, el trabajo o la sociedad. Cuando es llevada a sus más detestables extremos produce homicidios y guerras, los cuales no hacen más que revelar cuán alejado está el hombre caído del espíritu bondadoso del Dios que lo ha creado. Tales actitudes, aunque lamentables, no deben sorprendernos.
Sí debe asombrarnos, sin embargo, cuando la intolerancia se instala en el seno de la iglesia, la representante visible de la gracia extendida del Padre hacia un mundo caído. Jesús, camino a Jerusalén, había enviado a algunos de sus discípulos a que le prepararan un lugar en las aldeas por las que pasaba. En uno de estos poblados, entre los samaritanos, se le negó hospitalidad. La respuesta hostil de la gente de la zona provocó en los discípulos la respuesta que leemos en el texto de hoy.
Debemos observar que los discípulos se estaban valiendo de un precedente bíblico para la desatinada propuesta que elevaban al Señor. No entendían que el espíritu con que Elías enfrentó a los profetas de Baal era enteramente diferente al que ellos desplegaban en este momento. En aquella ocasión, el profeta confrontaba a un grupo de religiosos que servían para perpetuar la idolatría de toda una nación. En esta oportunidad, las personas simplemente no estaban dispuestas a extenderle una bienvenida a Cristo. El hecho es que una respuesta tan trivial despertó en los discípulos los deseos más desenfrenados de venganza.
Jesús señaló que ellos no sabían aún a quién estaban sirviendo, pues estaban claramente desalineados con los deseos del Hijo de Dios, que no vino a traer condenación sino vida. Esta es la esencia del evangelio, la cual no siempre hemos sabido captar correctamente. Si recordáramos cuánta paciencia ejerció el Señor con nosotros antes de que aceptáramos su invitación a unirnos a su familia, nos ayudaría a ser más misericordiosos con otros. La conversión es más un proceso que un momento, y la herramienta que más acerca a los hombres a esta experiencia es el amor.
Es precisamente esta falta de amor lo que muchas veces no produce mayor convicción en las personas con quienes compartimos el evangelio. Ellos perciben que si no aceptan el evangelio, recibirán nuestra condenación. Entienden que no es un amor puro lo que nos mueve y por eso no conseguimos tocar sus corazones. El rechazo inicial, sin embargo, podría ser la oportunidad preciosa que Dios nos está dando para perseverar en esa obra de amor. De seguro que les llamará la atención a ellos cuando vean que nosotros los seguimos amando, crean o no crean en las buenas nuevas que les anunciamos. Quizás esto, más que nuestra elocuencia, los lleve a eventualmente reconciliarse con el Señor.


Para pensar:
«La bondad es algo que los sordos oyen y los ciegos ven». J. Blanchard.

domingo, 23 de diciembre de 2012

El pecado de Sodoma

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Vivo yo, dice Jehová, el Señor, que tu hermana Sodoma y sus hijas no han hecho como hiciste tú y tus hijas. Esta fue la maldad de Sodoma, tu hermana: soberbia, pan de sobra y abundancia de ocio tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del necesitado. Ezequiel 16.48–49

Resulta de mucho provecho leer los comentarios que hacen diferentes autores de la Biblia sobre eventos históricos. Muchas veces añaden a nuestra perspectiva alguna dimensión que no encontramos en el relato original de los eventos. Tal es el caso del Salmo 78, por ejemplo, que nos provee un comentario sobre la salida de los israelitas de Egipto y su conflictivo paso por el desierto. Del mismo modo, en el texto de hoy, encontramos un interesante comentario sobre la destrucción de Sodoma, que complementa el relato original de Génesis.
Si yo pudiera preguntarle a una persona dentro del ámbito de la iglesia cuál fue la razón por la que Dios destruyó las ciudades de Sodoma y Gomorra, estoy seguro que la mayoría me daría una respuesta similar: El Señor terminó con aquellos dos poblados por causa del profundo deterioro moral en el que habían caído, con prácticas sexuales que aún hoy resultan detestables.
Esta decadencia es lo que estaba a la vista, pero el profeta Ezequiel ni siquiera la menciona en el texto de nuestro devocional. Creo que la razón es clara: las prácticas abominables en que habían caído no eran la causa de su problema, sino el síntoma. Es decir, la entrega desenfrenada a una vida de placer era el resultado de otras falencias mucho más serias, las cuales están mencionadas en este pasaje. El profeta identifica cuatro aspectos de la vida de los habitantes de aquellas ciudades, que nos dan interesantes pistas acerca de la esencia del problema que enfrentaban.
En primer lugar, afirma que ellos tuvieron abundancia de pan. Hemos de entender por esto que Dios los bendijo abundantemente con bienes materiales; gustaron de la prosperidad como fruto del trabajo de sus manos. Junto a la prosperidad, sin embargo, llegaron dos actitudes típicas de los que mucho tienen: la soberbia y el ocio. El orgullo es el resultado de creer que lo que hemos conseguido ha sido por la astucia y las habilidades propias. No existe ningún reconocimiento de la bondadosa provisión del Altísimo en ese estado de bienestar que disfrutamos. El ocio resulta cuando se tienen tantas riquezas que ya no hace falta trabajar para seguir ganándose el pan de cada día. La persona comienza a buscar la forma de divertirse, gastando la abundancia que posee.
Ezequiel señala que no siguieron el camino que Dios desea para aquellos que han alcanzado la prosperidad, que es bendecir a los que no tienen. Los habitantes de Sodoma no se ocuparon del afligido ni del necesitado. De este modo, queda al descubierto el verdadero problema de ellos: no supieron administrar con sabiduría todo lo bueno que habían recibido de la mano del Señor. Habiendo rechazado la inversión en otros, se volcaron hacia una vida de egoísmo absoluto.

Para pensar:
Dios nunca bendice exclusivamente para nuestro bienestar. Lo que recibimos tiene un destino comunitario, y deber servir para bendecir la vida de muchos. Esta es la esencia de nuestro llamado.

 

martes, 18 de diciembre de 2012

No te conformes con menos

Lectura bíblica: 1 Juan 4:7–12


El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. 1 Juan 4:8




Pregúntale a amigos o parientes mayores si se acuerdan de una vieja canción que decía que la infatuación y el matrimonio iban juntos como un caballo con una carreta. Te dirán que es el amor —no alguna infatuación— y el matrimonio lo que van juntos. Pero en el diario vivir, muchos los confunden. Entonces, ¿cuál es la diferencia?

Infatuaciones son cuando las chicas se babean por los chicos. Es cuando los chicos le dan un puñete cariñoso a las chicas en el brazo. Quizá no confundirías esos sentimientos melosos con el verdadero amor. Pero fíjate en las enormes diferencias entre una infatuación y el verdadero amor.

Infatuación

Verdadero amor

Comienza y termina súbitamente

Sigue aumentando a medida que pasa el tiempo

Sigue superficial

Se profundiza

Altibajos emocionales

Un compromiso que se mantiene firme

Enamorado del amor

Enamorado de una persona

Rompe las relaciones cuando se irrita

No se da por vencido cuando aparece un problema

Se enfoca en lo físico

Se enfoca en el carácter

Toma

Da

Mis sentimientos

Las necesidades del otro

Centrado en sí mismo

Se autocontrola

Atracción física ante todo

Atención emocional y espiritual ante todo

Espera encontrar felicidad

Espera poner todo de su parte para lograr felicidad

Pregunta: “¿Qué tal me va?”

Pregunta: “¿Qué tal te va?”

Acepta si el otro reúne ciertas condiciones

Acepta incondicionalmente

Cree que la otra persona es perfecta

Ve los puntos fuertes y los débiles

Ignora los problemas

Encara los problemas para resolverlos


¡Cuántas diferencias! Las infatuaciones se esfuman. Pero el amor verdadero perdura. Aunque una amistad entre una chica y un chico no culmine en el matrimonio, el verdadero amor sigue amando.

Esas características del amor, ¿te hacen pensar en alguien? Debieran hacerlo, porque reflejan las características del amor de Dios por ti. Tú eres todos los días el objeto de ese amor generoso e incondicional. Y cuando comienzas a poner en práctica esas características en tus relaciones humanas, eres un reflejo del amor de Dios.

PARA DIALOGAR: Contesta en tus propias palabras: ¿Cuál es la diferencia entre una infatuación y el verdadero amor?

PARA ORAR: Señor, ayúdanos a expresar el verdadero amor a los que decimos querer.

PARA HACER: Es probable que hayas sido testigo de infatuaciones de chicos y chicas. Quizá te has sentido presionado a tener un “amorcito”. ¿Te parece que te conviene hablar con mamá o papá sobre eso?


McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.





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jueves, 13 de diciembre de 2012

Llena tu copa

lectura Lectura bíblica: Efesios 5:15–20


Sed llenos del Espíritu. Efesios 5:18


El proceso básico para recurrir al poder del Espíritu Santo para tu vida diaria no es tan distinto a llenar una copa con tu refresco favorito. Por si acaso no has pensando en la técnica, tienes que hacer tres cosas indispensables: (1) Asegúrate de que la copa está en el lugar preciso donde vas a echar la bebida, (2) asegúrate de que le sacaste la tapa a la botella y (3) una vez que inclinas la botella y empieza a salir la bebida, tienes que estar listo para tener desbordantes burbujas.


Dios te diseñó para ser lleno del Espíritu Santo y ser guiado por él. Del mismo modo en que debes seguir esos tres pasos para servirte tu refresco, necesitas tres pasos sencillos para aprovechar mejor al Espíritu en tu vida.


1. Colócate en el lugar preciso por medio de confesar tus pecados (ver 1 Juan 1:9). El Espíritu Santo no te puede llenar y guiar cuando prefieres vivir apartado de Dios. Cada vez que te das cuenta de que has desobedecido a Dios, admite que lo que hiciste fue malo. Al arrepentirte le das gracias porque ya tienes su perdón porque Cristo pagó por tus pecados con su muerte en la cruz.


2. Saca la tapa, o sea, cree que Dios te llenará con su Espíritu y te guiará por medio de él. ¿Qué necesitas hacer para ser lleno del Espíritu Santo? Primero, entrega cada aspecto de tu vida a Dios (ver Romanos 12:1, 2). Dile: “Señor, es todo tuyo: mis hobbies, deportes, amigos, estudios y anhelos, son todos tuyos”. Pídele a Dios que sea tu jefe en cada área. Luego pide que el Espíritu Santo te llene. El Espíritu Santo es un regalo gratuito, no tienes más que pedirlo. Cuando le dices a Dios que quieres que te llene, Dios promete contestar (ver 1 Juan 5:14, 15).


3. Mantén vivas las burbujas de su poder por medio de andar en el Espíritu. Llenarse no es algo que sucede una sola vez. El que confíes en Dios para que te llene de su Espíritu no significa que nunca vas a fallar por falta de fe o por tu desobediencia. Cuando fallas, arrepiéntete, confiésalo inmediatamente y vuelve a Dios.


Es más, ¡Dios te vuelve a llenar la copa gratuitamente! Pídele una vez más que te llene, y confía que lo hará. Luego fortalece tu fe orando y estudiando la Palabra de Dios (ver Romanos 10:17). Sí, tienes que estar listo para encarar los conflictos espirituales del mundo, de la carne y de Satanás. Y si respondes a los conflictos recurriendo al Espíritu de Dios que obra en ti y por medio tuyo, saldrás vencedor. Ponte en el lugar preciso. Saca la tapa. Luego, ¡prepárate para que Dios te llene hasta desbordarse!


PARA DIALOGAR: ¿Captaste los tres pasos? ¿Cuál paso quiere Dios que tomes para dejar que su Espíritu llene tu vida?


PARA ORAR: Señor, anhelamos que tu Espíritu nos llene. Danos todo lo que necesitamos para andar cerca de ti toda la vida.


PARA HACER: Confecciona un cartel de estos tres pasos para que te llene el Espíritu. ¡Colócalo donde puedas verlo!


McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.


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martes, 11 de diciembre de 2012

El antilíder

25 fotografías nuevas, que parecen antiguas o viejasSe levantaba Absalón de mañana y se ponía a un lado del camino junto a la puerta, y a cualquiera que tenía pleito y venía ante el rey a juicio, Absalón lo llamaba y le decía: «¿De qué ciudad eres?». Él respondía: «Tu siervo es de una de las tribus de Israel». Entonces Absalón le decía: «Mira, tus palabras son buenas y justas; pero no tienes quien te oiga de parte del rey». Y añadía Absalón: «¡Quién me pusiera por juez en el país, para que vinieran ante mí todos los que tienen pleito o negocio, y yo les haría justicia!» 2 Samuel 15.2–4

a estrategia que utilizó Absalón para robarse el corazón del pueblo nos permite entender cómo una persona puede obrar con astucia para minar el trabajo de un líder. Absalón no confrontó directamente a David, sino que comenzó a trabajar sutilmente en el corazón de las personas que apoyaban al rey. Esta forma de proceder no hace más que imitar la metodología del mismo diablo, quien trabaja sutilmente en el corazón de las personas para que se resistan a la voluntad del Padre. Del mismo modo, el joven israelita se ubicó a la puerta de la ciudad y fingió un verdadero interés en la vida de cada una de las personas que venían a ver a David.
Es necesario señalar que no hubiera podido lograr este trabajo si David hubiera estado ocupado en atender las necesidades de su pueblo. Con el pasar de los años, sin embargo, el rey se había distanciado de su gente y había desatendido la función vital de pastorearlos, tarea a la cual había sido llamado. La insatisfacción y la frustración de ellos constituía tierra fértil para que Absalón sembrara en sus corazones la semilla de la discordia.
Es por esta razón que podemos afirmar que es difícil robarle el corazón a personas que se sienten amadas y cuidadas. Cuando un pastor sufre esta clase de problemas es, en muchas ocasiones, una indicación de que no está atendiendo adecuadamente las necesidades de su gente. Como señalaba un sabio profesor mío, «¡es difícil robar ovejas gordas!» Es decir, las únicas ovejas que escuchan propuestas de ir a otros campos son las que no están siendo correctamente alimentadas en el lugar donde están.
¿Cuál es la estrategia a seguir con el antilíder? Estas situaciones no se resuelven con la agresión hacia los «Absalones» de nuestro medio. Más bien tenemos que hacer los ajustes necesarios en nuestro pastoreo para asegurarnos que las personas de la congregación estén siendo adecuadamente pastoreadas. Esto no significa que usted y yo tenemos que llevar adelante un ministerio perfecto, sino que debemos esforzarnos para que la meta principal de nuestro trabajo sea compartir el amor y la gracia de Cristo con aquellos a quienes ministramos. Si ellos se sienten amados y valorados por su pastor, va a ser muy difícil que escuchen las propuestas de alguien que quiera llevarlos para otro lado.


Para pensar:
¿Cómo demuestra su amor hacia las personas que está pastoreando? ¿En qué aspectos necesita mejorar su ministerio para atenderlos mejor? ¿Con quién está compartiendo la carga de cubrir adecuadamente las necesidades de su gente?



lunes, 10 de diciembre de 2012

Peligro de intoxicación

Y usted, ¿qué prefiere de mascota, un perro o un gatito?El crisol es para la plata y el horno para el oro, y al hombre se lo prueba por la alabanza que recibe. Proverbios 27.21 (NVI)

El proceso de purificar metales preciosos no es muy complejo y ya era conocido en tiempos bíblicos. El metal, que en su estado natural está mezclado con toda clase de impurezas minerales, es sometido a un intenso proceso de calentamiento. El calor producido por el fuego hace que los elementos, que poseen diferentes puntos de fundición, se separen para que quede aislada la plata o el oro puro.
La ilustración, del autor de Proverbios nos ayuda a entender cómo un proceso similar de purificación ocurre en el hombre. Es muy fácil para cada uno de nosotros confiarnos de nuestra propia capacidad para efectuar una evaluación acertada del verdadero estado de nuestro corazón. El mismo autor realiza una pregunta para la cual todos conocemos la respuesta: «¿Quién puede decir: Yo he limpiado mi corazón, limpio estoy de mi pecado?» (Pr 20.9 - LBLA). Es imposible que el hombre purifique su propio corazón, especialmente en lo que se refiere al tema del orgullo y la humildad.
El texto de hoy nos da una solución más confiable. Una buena manera de saber la clase de persona que somos o son aquellos con quienes estamos trabajando es medir su reacción frente a la alabanza. Al igual que las más severas pruebas, la alabanza tiende a sacar a la luz las motivaciones y actitudes escondidas en lo más profundo del ser humano.
Existen dos posibles respuestas, frente a la alabanza, que deben preocuparnos. La primera es la persona que se hincha de importancia y cree que sus logros son producto de su propia fuerza e inteligencia. Esta persona está transitando por un camino peligroso porque se ha olvidado que todo lo que tenemos y somos es el resultado de la generosa bondad de Dios hacia nosotros. Lo nuestro no tiene mérito porque todo lo que es bueno y justo procede de lo Alto. «No puede un hombre recibir nada a menos que le sea dado del cielo» (Jn 3.27). Jesús nos recordó claramente esta verdad cuando contó la parábola del siervo que había servido fielmente a su amo, no solamente en el campo, sino también en la casa. ¿Acaso debía el amo darle las gracias por lo que había hecho? La respuesta del Maestro fue clara: «Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: “Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos”» (Lc 17.10).
La otra reacción que debemos cuidar es la de la persona que es excesivamente «humilde» y rehúsa reconocer que ha tenido parte en el éxito de algún proyecto. Sospecho que esta actitud revela una extraña manifestación del orgullo, pues la falta de disposición a recibir los regalos que otros nos quieren dar también se debe a la altivez. La verdadera humildad sabe dar, pero también sabe recibir.
Corresponde, entonces, que agradezcamos el cumplido a quien nos lo haya ofrecido y luego se lo entreguemos a nuestro Padre, no sea que lo atesoremos en nuestro corazón. La mejor manera de manejar la alabanza es no dándole mucha importancia.


Para pensar:
«Los orgullosos aborrecen el orgullo… ¡en los demás!». Benjamín Franklin.

Nuestra fe es una ofrenda que satisface a Dios

  Versículos de la Biblia Filipenses 2:17 Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra ...