jueves, 29 de enero de 2015

Los Lentes del Alma

Paula, una joven de escasos 12 años, visitaba por primera vez al optómetra , el cual le diagnosticó miopía en ambos ojos.
– Sientes que no puedes ver bien de lejos, Paula. – dijo el doctor.
– Sí, se me dificulta mucho hacerlo.- afirmó Paula
– Te sientes muy mal por esto, verdad ?- dijo el doctor
– Sí, lo que más me afecta es que no puedo distinguir a cierta distancia el rostro de algunas personas, ni observar de lejos el amanecer, las cosas se me vuelven cada vez más borrosas, y todo a mi alrededor parece tan confuso – afirmó Paula, triste y preocupada por lo que le ocurría.
– Bueno, para esto hay solución, te formularé unos lentes de acuerdo a tu problema, para que los utilices permanentemente, y esto te ayudará a ver mejor.
Pasados unos días, Paula, volvió nuevamente donde el doctor para reclamar sus lentes nuevos, y al colocárselos miró sorprendida por la ventana de aquel consultorio.
– Oh, qué maravilloso!, por fin puedo ver !
El doctor orgulloso por la labor cumplida, le pregunto:
– Qué observas Paula ?
– Veo todas las cosas como son realmente, puedo distinguir el rostro de las personas, veo los bellos colores de las flores, puedo leer a largas distancias, pero lo que más me gusta es que puedo ver más claro mi horizonte y ya no es confuso como antes.
Así como Paula habemos muchos que tenemos enfermos los ojos del alma, del corazón, tal vez con el mismo diagnostico de la “miopía espiritual”, la cual nos ciega, y no nos permite ver mas allá de nuestros problemas y dificultades.
Por eso, el mejor médico del alma es Dios, que con su amor y su paciencia, nos da la bendición de su espíritu y una nueva forma de ver las cosas.
Si tu horizonte lo ves opaco por las desesperanzas ocurridas, si las personas te defraudan porque no puedes distinguir sus verdaderas intenciones, si pareciera que no vieras el peligro que hay a tu alrededor, si todo es tan confuso, si no miras el futuro con optimismo y tenacidad, si no sabes quién eres ó cuánto vales y por eso no distingues la luz que hay dentro de ti, por lo borroso que están tus ojos de llorar y de sufrir por los fracasos, entrega tu vida a Jesús , el mejor médico que puede darle “lentes a tu alma”
Autor : Julie Pauline Escorcia, Colombia
Apoc 3:18 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.

viernes, 9 de mayo de 2014

Si no sabes hacia dónde vas, nunca sabrás cuando llegarás”

Éxito es una palabra que causa controversia en algunas personas, muchos lo anhelan y sin embargo se resisten a lograrlo porque piensan que no han nacido para ganar.  Se han vuelto conformistas y derrotistas con frases: “Nunca lo voy a lograr”, “Soy incapaz”, “Nadie me entiende”, “Quien se va a fijar en mi”, “No tengo dinero”, entre otras.
El éxito no es suerte o magia del destino. Dios lo diseñó a usted para que sea exitoso y por supuesto hay pasos que cumplir para que eso ocurra. Jesús fue exitoso en su ministerio y en su obra, el hecho más grande es que El resucitó, venció la muerte  y pide al Padre por nosotros para que nosotros tengamos éxito en la tierra.
Ahora no me confunda éxito con fama, dinero, poder, hay mucha gente que tiene eso pero no son felices. El éxito es más que eso, tiene que ver que al final de tu vida amaste a Dios, a tú conyugue, a tus hijos, dejaste un legado y disfrutaste la vida al máximo.  Una pregunta que le puede ayudar es: ¿Cómo seré recordado después que muera?
La gente exitosa es aquella que ha aprendido  a aplicar consistentemente las leyes de Dios en sus vidas y es aquella que ha descubierto su potencial para bendecir a otros mientras él también se beneficia.
Uno de los pasos para el éxito es la fijación de metas. Las metas son importantes, ellas le llevan al lugar donde quiere llegar. En un estudio que realizó la Universidad de Harvard a sus estudiantes encontraron que solo el 3% de las personas tenían metas por escrito acompañadas de un plan de acción y al cabo de diez años se contactaron nuevamente a estas personas y el resultado fue que estas personas eran exitosas en lo que hacían.
Muchos no se fijan metas es porque no han aceptado aun la responsabilidad personal de sus vidas, y aun le temen al fracaso y al éxito.
Es interesante que el conocido hombre de negocios Lee Iacocca, fue nombrado vicepresidente de Ford Motor Company a la edad de 36 años, sin embargo como estudiante universitario, había decidido convertirse en  vicepresidente de Ford Motor  a la edad treinta y cinco años. Sólo perdió su objetivo por un año. Entiende que el hecho de que se fije una meta y no lo logre en el tiempo deseado no significa que no lo va a lograr. Puede significar que está acercándose a su meta.
Estableciendo objetivos específicos, metas es un ejercicio poderoso. El profeta Habacuc escribió acerca de la fijación de metas: Y El Señor me respondió “Escribe la visión, y haz que resalte claramente en las tablillas, para que pueda leerse de corrido. Pues la visión se realizará en el tiempo señalado; marcha hacia su cumplimiento, y no dejará de cumplirse.  Aunque parezca tardar, espérala; porque sin falta vendrá.” Hab.2:2-3
¿Cuáles son sus sueños? ¿Ha escrito sus metas? El escribir sus metas  es una de las tareas más importantes de motivación para ganar en la vida. Dios quiere que usted tenga éxito y por ello debes escribir sus metas.
“Una hora de ejercicios de fijación de metas le ahorrará unas 60 horas en los próximos meses y usted puede aprovecharlas con su familia.”  Pedro Sifontes
Algunas ideas que le ayudaran a fijar metas:
1. Haga una lista de valores. ¿Qué es lo que mas valora?
2. Haga una lista con todos sus sueños. Escriba todo. ¿Qué le gustaría lograr en la vida? ¿Qué experiencias desearía tener?
3. ¿Qué harías si tuvieras seis meses de vida?
4. Escriba sus metas para tres años, un año, tres meses y desarrolle un plan de acción para alcanzarlos.
5. Convénzanse. Muchas personas escriben sus metas pero no están convencidas de lograrlo.
6. Haga una lista de recursos disponibles. ¿Qué libros, seminarios, personas pueden ayudarle para alcanzar sus metas? Hay un precio que disfrutar.
7. Identifique los obstáculos y piense como lo vencerá. Enfrente a sus gigantes, derribe a Goliath.
“El éxito no se mide por los logros que tengamos en la vida sino por lo que hemos tenido que superar para llegar a donde estamos.”
Recuerda siempre que Dios quiere que usted tenga éxito. El nos diseñó para ganar. Usted va a funcionar mejor y será más feliz cuando se mueva en pos de metas. Prosiga al blanco… como dice Pablo.
Hoy es el mejor día para empezar a fijar metas en su vida.
En amor y liderazgo,

martes, 25 de marzo de 2014

Dios es nuestro amparo y fortaleza

Dios es nuestro amparo y fortaleza,
nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

Salmo 46:1. 

 ¿Dónde está nuestro refugio?
La Biblia nos habla de siete fiestas solemnes que marcaban el año del pueblo de Israel. La última fiesta, la de los tabernáculos (o de las cabañas), se celebraba al final de las cosechas. Durante siete días los israelitas vivían en cabañas hechas con ramas y hojas. Así recordaban que sus antepasados habían vivido en tiendas durante 40 años después de que salieron de Egipto. Dejaban su casa, su comodidad y sus costumbres durante una semana; así tenían la mente libre para adorar a Dios y refugiarse sólo en él. Podían alabarle con gozo y darle gracias, descansando tras la cosecha.
Cristianos, de ahí podemos sacar una gran lección para nosotros. ¿Dónde está nuestro refugio, nuestra seguridad? ¿En nuestras casas, en las compañías de seguros o en una cuenta bancaria?
Es necesario tener una vivienda, trabajar, hacer proyectos, etc., pero eso no debe ser el fundamento de nuestra vida, pues sería un “refugio de la mentira” (Isaías 28:17). Esta fiesta de las cabañas nos recuerda que toda vida depende de Dios. Si hallamos en Dios nuestro refugio, ninguna tempestad podrá derribarnos. Es un refugio seguro para todos los que depositan su confianza en él, aceptando para sí mismos el sacrificio de Jesús en la cruz. En Dios, en su Hijo muy amado, se hallan la alegría, la paz y el descanso para el presente y para el futuro.
Tú has sido mi refugio, y torre fuerte delante del enemigo. Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; estaré seguro bajo la cubierta de tus alas” (Salmo 61:3-4).

viernes, 14 de febrero de 2014

DIOS ES AMOR

Estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados,
ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo,
ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios,
que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Romanos 8:38-39.






       Cuando los techadores acabaron su trabajo en la granja de un creyente, éste les pidió que colocasen en el remate del techo una veleta, en la que estaba grabado el versículo: “Dios es amor” (1ª Juan 4:8). Entonces un obrero le preguntó si eso significaba que el amor de Dios era tan variable y caprichoso como el viento. El agricultor le respondió: «¡No, todo al contrario! Es para recordar que en toda circunstancia, cuando la suave brisa de verano me refresca o cuando el viento de invierno sopla en la tormenta, siempre es el amor de Dios que me lo envía».

       La opinión del techador está muy extendida. Son numerosos los que dicen creer en la bondad de Dios cuando las circunstancias son favorables, pero en cuanto éstas cambian, no quieren oír hablar más de un Dios de amor. A veces incluso lo maldicen abiertamente, como la mujer de Job le incitaba a hacerlo (Job 2:9). Si usted forma parte de esas personas, es porque no conoce a Dios tal como él es. Él dio la mayor prueba de amor al dar “a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

       El apóstol Pablo, autor de los versículos citados en el encabezamiento, hablaba con conocimiento de causa. Había pasado por pruebas especialmente duras (2ª Corintios 11:23-27), pero nunca puso en duda el amor de Dios. Al igual que él, cada hijo de Dios puede decir y experimentar en todo tiempo que “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28).


Dios es amor

viernes, 13 de diciembre de 2013

¿Está siendo manipulado?


Muchos de los que habían practicado la magia
trajeron los libros y los quemaron delante de todos.

Hechos 19:19.

Os convertisteis de los ídolos a Dios,
para servir al Dios vivo y verdadero,
y esperar de los cielos a su Hijo,
al cual resucitó de los muertos, a Jesús,
quien nos libra de la ira venidera.

1ª Tesalonicenses 1:9-10.







¿Está siendo manipulado? para  ESCUCHAR  ...haga clic aquí...

        ¡Qué pregunta!, dirá alguien. Lo más importante para mí es mi libertad. ¡Puede estar seguro de que juzgo todo por mí mismo!

       Pero veamos lo que la Biblia dice. El apóstol Pablo escribe a los cristianos de Corinto que, cuando ellos aún no se habían convertido, se extraviaban y eran llevados “a los ídolos mudos” (1ª Corintios 12:2). Esos ídolos sólo eran estatuas de madera o de piedra, sin ningún poder (1ª Corintios 8:4). Entonces, ¿por qué dice que eran llevados por ídolos mudos? ¿Cómo es posible que algo que no tiene poder pueda influenciar a una persona, y en el fondo, manipularla?

       El ídolo en sí es mudo, no tiene vida, pero en realidad el diablo, el “padre de mentira” (Juan 8:44), está detrás de los ídolos y manipula la mente de los que van tras ellos.

       ¿Cómo ser liberado de lo que tememos o de lo que ocupa de forma abusiva el tiempo, la mente y las fuerzas? ¿Qué hacer para no dejarnos llevar por los ídolos antiguos o modernos? Creer sencillamente en Dios y su Palabra, que es la verdad liberadora.

       Todo lo que está marcado por la mentira, la depravación, la violencia, la superstición, en una palabra, por el mal, lleva la marca del diablo, y por lo tanto es peligroso. El Evangelio ofrece la liberación de las trampas del diablo, y también conduce a un profundo respeto frente al Dios supremo, el Dios de amor. El Evangelio presenta al gran Liberador, Jesucristo.

lunes, 19 de agosto de 2013

¡Yo quiero esa fe!

¡Yo quiero esa fe!
Marcos 5: 25 – 34
“Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre,  y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.  Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote. Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto.  Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.”


Lo que maravilla de esta historia es la fe de esta mujer. Es esa fe del tamaño de una semilla de mostaza, capaz de producir milagros, capaz de hacer posible lo imposible. Es una fe que ridiculiza las leyes físicas y deja atónitos a los médicos; la fe que siendo pronunciada deja de ser un anhelo para convertirse en una realidad.

¡Yo quiero esa fe! Y no la tibia, la que sólo me alcanza los domingos y es compatible con la razón. No la fe tan pequeña que deja lugar a la desesperación, la preocupación y la ansiedad frente a las circunstancias que me rodean. O la cómoda, que no quiere ser desafiada con dificultades.

Pero la fe de esta mujer ha sido forjada lenta y trabajosamente a través de barreras en su vida: sufrió durante 12 largos años un “azote”, un flujo de sangre que debe haberle sacado sus fuerzas, sus ganas de vivir. Habrá experimentado la desesperanza de haber pasado de médico en médico sin un resultado que la saque de esa agonía y el desaliento que conlleva el ver que cada vez estaba peor a pesar de los esfuerzos y los tratamientos; y el encontrarse empobrecida por los gastos que esto representaba.

Éstas y seguramente algunas barreras más son las que sorteó esta mujer cuando aseguró: “si tan sólo tocase su manto…”
¿Cuáles son las barreras que hay en mi vida? ¿Cuál es el tope que pongo a mi fe?

Ella se levantó en su agonía y declaró su fe. Se abrió lugar entre la multitud, quizás se arrastró y nada le importó. Superó las barreras… se esforzó.

Pensamos que la fe milagrosa, de esa que nos habla la Palabra descenderá sobre nosotros de manera mágica y no nos esforzamos en alanzarla. Esperamos pasivamente sin alimentarnos, sin superar las barreras en nuestra vida. Reclamamos promesas sin escuchar lo que nos toca de nuestra parte.

Pero el Señor nos dice y nos repite:
Esfuérzate y sé valiente (…) Solamente esfuérzate y sé muy valiente. (…) Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.” (Josué 1: 6 -9)

¿Me cuesta leer la Palabra?: ESFUÉRZATE.

¿Me cuesta separar un tiempo de oración? ESFUÉRZATE.

¿No puedo salir del desaliento? ESFUÉRZATE.

¿No logro testificar, no me animo a hablar en mi familia, con mis amigos, en mi trabajo? ESFUÉRZATE.

¿No quiero comprometerme en un ministerio? ESFUÉRZATE.

Esfuérzate si quieres ver lo sobrenatural, si quieres maravillarte de la grandeza y el poder de Dios. Esfuérzate!

lunes, 5 de agosto de 2013

«¡No hay ni habrá nada ajeno aparte de lo que es!»

Las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad,
se hacen claramente visibles desde la creación del mundo,
siendo entendidas por medio de las cosas hechas,
de modo que no tienen excusa.

Romanos 1:20.
 



¡No hay ni habrá nada ajeno aparte de lo que es!»



        Esta exclamación se halla en uno de los textos más antiguos, el poema del filósofo Parménides, quien vivió en el siglo sexto antes de nuestra era. Traduce el hecho innegable de que el mundo existe.

       Más recientemente, el astrofísico Hubert Reeves escribió: «Leibniz hizo esta pregunta hace más de dos siglos: ¿Por qué hay algo más bien que nada? Hoy en día no se ha avanzado más. Ese científico es como cada uno de nosotros. Confrontado a esta pregunta no sabe nada, no tiene ni siquiera la primera palabra de la respuesta».

       Este tipo de preguntas están ahí continuamente. Atraviesan los siglos y las culturas. Nacen en el niño y continúan en el anciano, en el ocaso de su vida. Son propias del ser humano. Es el sobrecogimiento, la perplejidad ante la existencia. Maravillarse es lógicamente preguntarse, es incluso un tanto decir «gracias». Contemplamos una realidad que nos sobrepasa; está ahí y nos infunde respeto.

       ¡Hay algo, y hay seres que son conscientes de ello! Por lo tanto, ¡hay «Alguien», desde siempre! Es maravilloso, sorprendente y verdadero. Tomar conciencia de esto es la base de todo. No rehusemos examinar las preguntas que surgen. Aún hoy Dios nos habla por medio de la Biblia. A través de ella nos da la respuesta a nuestras preguntas más profundas; sacia nuestra sed y nos da la paz y el gozo.

miércoles, 31 de julio de 2013

¿Morir o Vivir?

Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida;
el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

Juan 11:25.






        El Profesor A. Lamorte escribió: «Ante el siniestro e ineluctable epílogo de esta vida terrenal, la rebelión llega al corazón de los más incrédulos. El hombre siente que no fue creado para morir, que la muerte es un contrasentido. Su inteligencia y su corazón claman no sólo por una supervivencia, sino por una vida mejor que la que se vive aquí en la tierra. Sin embargo, ¿dónde hallar la certeza y las condiciones de esa vida que triunfa para siempre sobre el sufrimiento y la muerte?

       Ningún filósofo, ni en la antigüedad ni en los tiempos modernos, ningún moralista ni ningún fundador de religión pudo dar una respuesta. Todos nos abandonan a esta sombría perspectiva: «Después de la muerte se acaba todo». Pero si nuestro organismo físico-químico tiene que acabar su carrera en el polvo de la tierra, tenemos un alma que siempre lleva el recuerdo de su origen divino. Y esta alma tiene sed de una vida eterna. ¿Quién mitigará esta sed? Sólo Cristo puede hacerlo y mostrarnos el camino de la vida eterna. La tumba donde fue puesto su cuerpo estaba vacía la mañana de Pascua, porque resucitó.

       Confucio murió, Buda murió y Mahoma murió… Sólo Cristo venció a la muerte. Su resurrección es la prueba de la vida eterna para todos los que creen en él, los que acepten ser purificados de sus pecados por medio de la sangre de Jesucristo. Para los demás está reservado el juicio. ¡Cuán necesario es ponernos lo antes posible del lado de Cristo, para compartir un día su gloriosa resurrección!».
 

miércoles, 10 de julio de 2013

Las Seguridades de la Biblia

La palabra de Dios es viva y eficaz
y más cortante que toda espada de dos filos;
y penetra hasta partir el alma y el espíritu,
las coyunturas y los tuétanos,
y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Hebreos 4:12.

Lámpara es a mis pies tu palabra,
y lumbrera a mi camino.

Salmo 119:105.

 
    Muchas personas piensan que la Biblia es un libro complicado, desfasado o incomprensible. Quizás apenas le han echado una ojeada. Tal vez esas personas asocian este Libro a quienes se dicen ser cristianos mientras no ponen en práctica las enseñanzas de la Palabra. Por ello miran la Biblia con recelo, desconfían de todo lo que lleva el nombre de cristiano.

       Sin embargo, la Biblia es el mensaje de un Dios que nos ama, un alimento maravilloso para el alma, un guía seguro e infalible para revelarnos a Dios a través de un hombre: Jesucristo. Desde la primera línea la Biblia anuncia a los hombres una gran y tranquilizadora noticia: No están solos en la inmensidad del Universo. Dios existe, es el autor de toda la creación y ama profundamente al ser humano, a pesar de sus desvíos.

       Frente a sí mismo y a sus problemas, el hombre mide su impotencia y la profundidad de su soledad. La vanidad de sus esfuerzos, la insuficiencia de su voluntad y la fragilidad de su condición se revelan cada día un poco más. Qué paz brinda al corazón saber que la Biblia dice: “El mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1ª Juan 2:17).

lunes, 8 de julio de 2013

PASADO PRESENTE Y FUTURO

Una cosa sé,
que habiendo yo sido ciego,
ahora veo.

Juan 9:25.

 
Una joven se ganaba la vida adivinando la buenaventura. Pero oyó el Evangelio y halló la paz al creer en el Señor Jesús y en la eficacia de su sacrificio. A partir de ese día aprovechó todas las ocasiones para dar testimonio de aquel que le había perdonado sus faltas.

       Poco tiempo después de su conversión, dos señoras, que ignoraban el cambio producido en su vida, vinieron a verla deseando que les predijese su futuro. La joven las invitó a sentarse y, apretando en sus manos su Nuevo Testamento, les explicó: «Ahora ya no utilizo las cartas para adivinar la buenaventura. Tengo este libro, y por medio de él, puedo decirles su pasado, su presente y su futuro.

1. En el pasado ustedes vivieron sin Dios y sin esperanza, como yo antes.
2. En el presente el Evangelio les ofrece la gracia; vayan al Salvador y hallarán el perdón de sus pecados.
3. En el futuro, si ustedes se arrepienten, gozarán de la felicidad eterna cerca de Jesús; si no lo hacen, pasarán la eternidad en la desesperación, lejos de Dios.

       Antes cobraba por decir mentiras, hoy les anuncio gratuitamente la salvación que encontré por mí misma mediante la Palabra de Dios, que es la verdad». “Cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera” (1ª Tesalonicenses 1:9-10).
 

miércoles, 3 de julio de 2013

INVERSIONES

(Vosotros decís:)
Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año,
y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana.
Porque ¿qué es vuestra vida?
Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo,
y luego se desvanece.

Santiago 4:13-14.


  Su sueño se había hecho realidad: había firmado un contrato que lo hacía propietario, durante 99 años, de las dos majestuosas torres del World Trade Center en Nueva York. Esa transacción marcaba el apogeo de la vida de este adinerado promotor. Seis semanas más tarde, el 11 de septiembre de 2001, el ataque terrorista redujo las prestigiosas torres a un puñado de chapas torcidas y escombros, sepultando a unas 3.000 personas.

       Sí, ante una tragedia de tal magnitud, ¿quién se atrevería a negar la precariedad de los planes que hacemos y la fragilidad de la vida de todo hombre? Para subrayar su brevedad, la Biblia emplea imágenes muy evocadoras: el vapor, la sombra, la flor del campo… El hombre también es comparado a un peregrino, a un extranjero en la tierra. Y si amontonar riquezas es el único objetivo de su vida, es comparado con un insensato (Lucas 12:16-21).

       No nos confundamos en el objetivo, sepamos invertir en los valores seguros. La vida terrenal es solamente la primera parte de la vida, pues la segunda parte tendrá lugar en la eternidad. Dios ofrece a todos la posibilidad de asegurarse un futuro que los colmará en el más allá. Ese futuro se decide en la tierra. No se necesita talento, riquezas ni suerte. Lo único necesario es echar mano del don gratuito de Dios.

Nuestra fe es una ofrenda que satisface a Dios

  Versículos de la Biblia Filipenses 2:17 Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra ...